Quien no tuvo un amante :
Yo sé que a muchos les va a caer mal y a otros, quizás no. Le pudo haber sucedido tanto a ella como a él. Me casé, como se han casado todos. Con el tiempo, dos hijos, los malos momentos en que me quedé sin trabajo, y a veces, la voluntad por el suelo. Pienso qeu todas las mujeres no son iguales. Unas te apoyan, otras te dicen palabras que no tienen que decir, por culpa de los padres, y que a veces se meten adentro del hogar, te tiran la moral abajo, y que luego, sin querer, van perdiendo poco a poco, ser dueño de la casa. La buena suerte me hizo conseguir trabajo. Lo que antes era todo dulzura, cuando iba a laburar, un mate y un hasta luego, se convirtió en otra cosa. Cuántas veces, al llegar, en vez de encontrar en casa el cariño, no encontraba nada más que bronca. Que los chicos, que la escuela... Poco a poco se fue abandonando el cariño del hogar. Ese alejamiento, tanto uno como el otro, y a veces nos perdonábamos cosas, no por nosotros mismos, sino por los pibes. Todo el sacrificio no valía par nada, porque siempre se encontraba una excusa. Hasta el sonido de un mosquito bastaba para la pelea. Vino aquel pequeño abandono de no vestir bien, de echarse así, el pequeño abandono, y un día, sin querer, como peludo de regalo, la mirada de una piba en una fiesta me hizo cambiar parte de mi vida. Y comienza la historia. Una cita, así a la escapada, un beso a escondidas y una caricia diferente. No sé si podría ser estrategia de mujer que sabía que yo tenía compromiso. Ví en esa piba un sentir diferente, un entendimiento y una comprensión humana. Nos entendíamos como si nos hubiéramos conocido hacía una vida. Todo era diferente con ella. Los besos, el convivir ... qué cosa linda !!! Parecía mi vieja cuando yo era un chiquilín. Cuando estábamos sólos siempre encontraba algo en mi cuerpo para entretenerse. Un beso, limpiarme las uñas, arreglarme el pelo ... En una palabra, volver a vivir. Ya se me fueron las fuerzas de ir a mi casa, de encontrar aquello que era mi hogar... Cuántas noches, abrazado a mis hijos, les decía "ustedes son mi único consuelo "... Y cómo me podrían comprender? Las veces que se me escapaba el nombre de la otra, estando con mi mujer. Si esto parece una novela!!! Un día se me enfermó mi nena y por poco casi Dios me la lleva. Cuántas veces en el hospital pensaba qué harían ellos sin mí? Una vez, un amigo mío me dijo así a la pasada, " ...qué pasaría si tu amante ocupara el lugar de tu mujer? Te atendería como lo hace ella? ..." Y palabras así escuché muchas veces. Quién podía estar dentro de mí para saber cómo yo quería a esa piba? Un día que falté, me dijo como preocupada, qué me había pasado? ... por quétenía esa cara? Y le dije la verdad. Ella lo tomó por el lugar que más me convenía a mí. Me hizo comprender que nunca dejaría de quererme. Que si lo nuestro, nombrandoa mi mujer, se habría enfriádo con ella, que lo hiciera por mis hijos. Ella iba a sufrir quizás más que yo. Y así nos comprendimos, y al separarnos y al dar vuelta la esquina, me di vuelta, levanté la mano, como diciendo chau, en mis ojos dos lágrimas. Ella ni levantó la cabeza y yo comprendí en esa distancia, cuánto dolor había. Anduve dos semanas deambulando. No sabía qué hacer y ni quién era yo. Hasta que un día vino mi viejo y me dijo tiernamente, "las mujeres son todas diferentes, unas buenas, otras malas, ... pero vos tenés que comprender que tenés dos hijos y tenés que pensar en ellos. Así fueron pasando los meses, los años ... Hoy mi nena menor se graduó en el liceo. Cuando me trajo el diploma, me dio un beso. Pienso qué hubiera sido de ellos si yo no estuviera? Qué alegría me dio cuando me dijo : "Papá, me recibí de maestra." Nunca me voy a olvidar cuando mi hija me dijo :"Papá quiero que sea como la primera vez que fui a la escuela. Quiero que me acompañes." Me quedé en la puerta de la escuela como si fuera la primera vez, y en un rincón de la escuela, una mujer delgada, canosa, y una mirada triste, fue el recuerdo de aquella mujer que tanto me quiso y yo quise también. Bajé la cabeza, la miré nuevamente, y dije para mí : "...cuánto te quise y qué cobarde he sido contigo..." Que feo decir adiós a una persona que te amó con sinceridad y te dio todo. Perdoname piba. |