Un asalto, un hecho de violencia o la muerte de un ser querido pueden provocar serias consecuencias psicológicas en aquellas personas que no logran superar el hecho traumático. Algunos de los síntomas que dan el alerta son : trastornos de sueño; pesadillas; síntomas físicos, como palpitaciones, ahogos y temblores; nerviosismo; pensamientos e imágenes relativos a la situación traumática; alteraciones en la personalidad; y la toma de medidas preventivas desmedidas para circular en la vida cotidiana. En estos casos, si el tratamiento psicológico no llega a tiempo para poner fin a éste desmoronamiento de la percepción del mundo y de la vida, las personas enfermas van destruyendo gradualmente su calidad de vida y la posibilidad de disfrute. En el tratamiento se debe trabajar sobre todas las sensaciones y los recuerdos, buscando los caminos que puedan reducir el impacto del trauma y sus consecuencias. Por último, hay que tener en cuenta, que para la recuperación total, es necesario centrarse en un positivo pensamiento a futuro. |